Miraditas cómplices

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Esto es algo íntimo.

Bueno de mi chico y mío.

Aunque supongo que muchas parejas se sentirán también identificadas con la situación.

Cuando vemos una serie de Netflix, tenemos el buen hábito de mirar constantemente el uno para el otro cuando algo nos hace gracia.

Si él se ríe, mira para mí.

Y si yo sonrío, miro para él.

Y digo «buen» porque no se trata de una incómoda manía o tick, tan solo una sutil búsqueda de validación emocional.

Una búsqueda que nace en un contexto de amor y seguridad.

Cuando esta búsqueda recibe una respuesta acorde a la esperada, es entonces cuando nace una complicidad que no hace más que retroalimentar un sistema basado en el cuidado mutuo.

Verás.

Si te cuento esto no es para dar envidia, ni mucho menos para presumir de relación, sino para poner en valor la importancia de prestar atención y cuidar cómo respondemos ante las llamadas emocionales de nuestros más queridos.

Y además, para traer a la luz la relevancia de asumir la responsabilidad de hacer que esas interacciones, lejos de ser unidireccionales, sean recíprocas en nuestra relación.

De ti hacia tu pareja, pero también de tu pareja hacia ti.

Por tu bienestar y por vuestro bienestar.

Si de algo estoy segura es que cada pareja es única, y lo que funciona para unas puede no funcionar para otras.

Sin embargo, lo que es universal es la necesidad de cuidar y sentirse cuidado.

Si no hay eso, no hay amor, respeto, ni verdadera conexión.

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